Transcurrida una semana desde los devastadores terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron la costa norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el panorama en las zonas afectadas conjuga el dolor profundo por las pérdidas y una profunda corriente de solidaridad humana. Mientras los equipos de rescate mantienen labores en el terreno para hallar sobrevivientes entre las estructuras colapsadas, la red de acción social de la Iglesia Cáritas Venezuela, redobla su llamado a mantener activa la ayuda, advirtiendo que necesitamos unirnos todos para la reconstrucción del país.
En medio de la tragedia, la fe y la esperanza se sostienen sobre testimonios conmovedores de supervivencia que reconfortan el espíritu nacional. Sin embargo, el costo humano de este desastre natural sigue conmoviendo al país. Según los balances oficiales más recientes emitidos por el Gobierno nacional, la cifra de personas fallecidas ha ascendido a 2.295 muertos y más de 11.000 heridos y 12.841 personas damnificadas, concentrándose los mayores impactos en los estados La Guaira, Caracas, Miranda, Falcón, Carabobo, Aragua y Yaracuy.
Este doble evento sísmico ha golpeado el corazón del sustento diario de miles de familias. Alrededor de 13.000 hogares se encuentran damnificados tras el colapso total o parcial de más de 855 edificios comerciales y residenciales. Para miles de venezolanos, el sismo significó perder en segundos sus viviendas, sus espacios de trabajo y sus medios tradicionales de vida, quedando en una situación de extrema vulnerabilidad.
Un impacto económico que exige corresponsabilidad
La magnitud del desastre ha sido evaluada también por organismos internacionales. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mediante su Análisis Digital Rápido (RAPIDA) basado en evaluaciones satelitales, estimó de manera preliminar que Venezuela registra pérdidas económicas directas de 6.700 millones de dólares.
Esta cifra, que contempla únicamente los daños físicos en viviendas, comercios y activos, evidencia que el tejido productivo y social del país requerirá una reconstrucción profunda y prolongada, que inevitablemente afectará los niveles de empleo y estabilidad familiar en los meses por venir.
Ante esta realidad, las palabras de la directora ejecutiva de Cáritas Venezuela, Janeth Márquez, cobran una vigencia apremiante:
«La primera fase consistía en salvar vidas y levantar los primeros diagnósticos. Ahora entramos en la segunda fase. Esto es para rato, esto no es para hoy; por eso insistimos en que la ayuda no puede parar».
El llamado a perseverar en la caridad
Cáritas Venezuela reitera que los centros de acopio parroquiales y diocesanos permanecen abiertos y activos. La red capilar de la Iglesia sigue canalizando alimentos no perecederos, agua potable, medicamentos e insumos médicos, pero la demanda de asistencia humanitaria aumentará a medida que pasen los días y se organicen los refugios y reubicaciones.
En este sentido, las personas, empresas e instituciones que han colaborado con donaciones ha significado un gesto espiritual de cercanía, un abrazo fraterno para quien hoy se encuentra a la intemperie y una manifestación concreta de que Dios no abandona a su pueblo en la dificultad.
Al igual, que las personas que de manera voluntaria, se han acercado a nuestro centro de acopio para recibir, clasificar y distribuir en las zonas afectadas son testimonio vivo de la solidaridad que emerge en un contexto de emergencia en el corazón de los venezolanos.
Reconstruir desde la fraternidad
Sobrellevar una emergencia de esta magnitud nos exige como sociedad mirar más allá de las diferencias y encontrarnos en la fragilidad común. La reconstrucción de Venezuela implica además del levantamiento de paredes, escuelas o comercios destruidos, radica en reconstruir los corazones golpeados por el miedo y el luto.
Es momento de mantener encendida la lámpara de la solidaridad, de organizarnos con disciplina y de entender que la caridad cristiana es una carrera de resistencia, no de velocidad. En la oración compartida y en la acción solidaria sostenida, Venezuela encontrará la fuerza para resurgir de entre las ruinas.