


El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral hizo público este martes el tema elegido por el Papa León XIV para su Mensaje de la 60.ª Jornada Mundial de la Paz, que la Iglesia celebrará el 1 de enero de 2027: “Desarmar la tecnología, servir a la paz. La política como responsabilidad preventiva”.
Según el comunicado difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, con este tema el Pontífice “desea poner en relieve la responsabilidad moral de quienes están llamados a actuar en el ámbito político y exhorta a toda la humanidad a promover la dignidad de la persona humana y contribuir a la construcción de la paz, comenzando por desarmar la tecnología”.

El tema prolonga el eje central de Magnifica Humanitas, primera encíclica de León XIV, firmada el 15 de mayo de 2026. En el número 198 de ese documento el Papa afirma que “no existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable” y advierte sobre los riesgos de confiar las decisiones militares a la inteligencia artificial. El Dicasterio precisa que el Santo Padre dirige “un vehemente llamamiento a la comunidad internacional para que promueva acuerdos consensuados capaces de salvaguardar la responsabilidad humana y los principios humanitarios, en contextos en los que están en juego la vida de las personas y la convivencia entre los pueblos”.

Al presentar la encíclica el pasado 25 de mayo en el Aula Nueva del Sínodo, León XIV había condensado su convicción en una fórmula breve: “La inteligencia artificial debe ser desarmada”. “La palabra es fuerte, lo sé —admitió entonces—, pero se ha elegido deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad”.
El Pontífice estableció una analogía con el compromiso histórico de la Santa Sede a favor del desarme nuclear: la inteligencia artificial, sostuvo, “al igual que la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común”, porque “las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y la responsabilidad”. Advirtió, además, que desarmar no agota la tarea. Hay que construir.
“Reconstruir no significa simplemente reemplazar lo destruido. Significa reparar los lazos, restaurar la confianza y reavivar la esperanza en el futuro. Además, nadie reconstruye solo”. León XIV, presentación de Magnifica humanitas, 25 de mayo de 2026
Ese vocabulario, “prevención, responsabilidad, reconstrucción de los vínculos”, resuena con particular intensidad en el país. El 24 de junio de 2026, a las 6:04 y 6:05 de la tarde, dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por 39 segundos, sacudieron el centro-occidente venezolano. Fue el evento sísmico más intenso registrado en Venezuela. La Guaira concentra los mayores daños; también resultaron afectados Carabobo, Aragua, Miranda, el Distrito Capital. Al 11 de agosto, los balances disponibles contabilizan más de 6.300 fallecidos y más de 61.000 heridos.
La categoría que propone el Papa (la política como responsabilidad preventiva) interpela directamente esa experiencia. Un doblete sísmico no se advierte; pero sus consecuencias, en buena medida, sí. Sistemas de alerta, normas de construcción efectivamente aplicadas, información pública oportuna y hospitales capaces de seguir operando son decisiones políticas que se toman años antes del temblor. La tecnología en esta época no falta en el mundo, falta, en muchos casos, la decisión de ponerla al servicio de la protección de las personas. Esa es, una forma de hacer traducción directa sobre “desarmar la tecnología”: sustraerla a las lógicas de exclusión para devolverla al cuidado de la vida.
La Jornada Mundial de la Paz fue instituida por san Pablo VI y se celebró por primera vez el 1 de enero de 1968, con la invitación a que se sumaran a ella “todos los amigos de la Paz”, más allá de la pertenencia religiosa. El texto íntegro del Mensaje de León XIV será divulgado próximamente por la Santa Sede.
Cáritas de Venezuela invita las Cáritas diocesanas y parroquiales a incorporar el tema de la 60.ª Jornada Mundial de la Paz en sus itinerarios formativos y pastorales, en particular en los equipos de gestión de riesgos y de acompañamiento a las comunidades afectadas por los sismos de junio.
La paz, recuerda la Doctrina Social de la Iglesia, no es solo ausencia de conflicto: es justicia en acción y cuidado anticipado de los más vulnerables.
