

Soy Orlina enfermera de Catia La Mar. Tras los terremotos perdimos nuestros hogares y terminamos viviendo en tiendas de campaña, pero no nosdetuvimos: atendimos a hospitales desbordados en turnos de 14 horas, dejando nuestro propio dolor un lado para sostener a los demás.
Hoy nos toca empezar de cero, pero no estamos solas. Gracias al apoyo de Cáritas y la solidaridad de la comunidad, tenemos alimentos refugios y el amor necesario para salir adelante. Aún no es fácil, pero estamos vivas, nos apoyamos unas a otras y tenemos la certeza de que vamos a superar esto.